Cada año, Conchagua se convierte en el escenario de una de las expresiones más conmovedoras de fe y cultura durante la Semana Santa. Las calles se llenan de color, solemnidad y devoción gracias a las tradiciones que han sido preservadas y transmitidas por generaciones tras generaciones. El Jueves y Viernes Santo en Conchagua, un testimonio vivo de espiritualidad y comunidad.

La noche del Jueves Santo: Jesús Cautivo y la Procesión del Silencio. Desde 1990, el Barrio El Calvario organiza la tradicional velación de Jesús Cautivo, una de las actividades más representativas del Jueves Santo. Durante la mañana, la imagen de Jesús vestido de blanco, encadenado y con los ojos vendados es entregada por la Sociedad de Jesús Nazareno a la Directiva del Barrio El Calvario y llevada a un huerto preparado por los miembros del barrio. A lo largo del día, vecinos y visitantes se acercan a rezar, encender veladoras, cantar y compartir alimentos como tamales, pan y café.
Por la noche, entre las 10:30 y 11:00 p.m., da inicio la Procesión del Silencio, caracterizada por su ambiente solemne. Al compás de redoblantes, trompetas y el sonido de cadenas, la imagen de Jesús recorre las calles principales del pueblo. Lo que en el pasado era una tradición masculina, hoy cuenta también con la participación activa de mujeres, reflejando la evolución de una fe que incluye a toda la comunidad.
Dentro de esta misma hora se realizan las alfombras elaboradas con sal teñida, flores y granos básicos, entre otros. Esta tradición, nacida en los años 70, es una mezcla de arte y espiritualidad. Cada diseño representa escenas bíblicas y es realizado por familias, comunidades o asociaciones; es un trabajo colaborativo que puede durar toda la noche del jueves y parte de la madrugada del viernes santo.




El Viernes Santo es un día de profunda espiritualidad. Desde tempranas horas, se preparan para acompañar el camino de la cruz en un ambiente de silencio, oración y respeto. Durante el recorrido, se representan las estaciones del viacrucis con la participación de personas representando, por ejemplo, a: Simón de Cirene que ayuda a Jesús a cargar con la cruz, la Verónica que limpia el rostro de Jesús, en un acto de fe que invita a la reflexión sobre el sacrificio de Jesús. Los cantos, las oraciones crean una atmósfera solemne que envuelve a todo el pueblo; esto fortalece la identidad religiosa y comunitaria de Conchagua.

Súper! Me encanta, muchas gracias, saludos
Atte.
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