CUENTOS QUE YA NO CUENTAN

Antes en Conchagua no existía la energía eléctrica, la mayoría de casas haciéndose alumbrar, algunos con un candil… otros con una vela y habíamos otros que ni eso, pero teníamos las astillas de ocote que quemábamos en un perol viejo para darnos luz en la casa. Los abuelos escogían siempre las noches más oscuras como la de estos días para contarnos cuentos… y todos los cipotes nos sentábamos bajo la hamaca del abuelo atentos a escuchar y siempre había un cuento que, aunque nos daba miedo escucharlo siempre le pedíamos al abuelo que lo contara y empezaba a decirnos…

Cuenta la leyenda que una muchacha bien bonita llamada Sihuehuet, que quiere decir “Mujer Bonita”, quedó panzona del dios Sol, quien es hijo del dios Tláloc, y tuvo un hijo llamado Cipitío, pero Sihuehuet lo dejaba solo para poder estar en los peñones de la quebrada divirtiéndose con un su damo que se la consiguió. El pobre niño aguantaba sendas hambreadas, pero a la nana no le importaba, por irse con el damo, no le amamantaba, Cipitío no halló más que comer ceniza de la hornilla donde atizaba el fuego la nana y viene que se da cuenta Tláloc de lo que estaba haciendo la Sihuehuet, dicen que le lanzó una maldición diciendo que ya no sería conocida por ser bonita ni por el nombre de Sihuehuet sino como Siguanaba, que quiere decir “Mujer Horrible”.

Quedando condenada a vagar por los caminos solos, los solares vacíos y las quebradas para asustar a los hombres que caminaban sin compañía por esos lados y que a la vez se la llevaban de tunantes más cuando andaban medios tragiados, se les aparecía como una muchacha bien bonita, casi siempre igualita a la cipota que andaban tunanteando o parecida a la mujer que les gustaba. Los dejaba llegar y hasta ella misma los chuleaba para poder tenerlos cerquita y jugarlos, entonces es cuando la veían de cerquita y le iban viendo aquella cara bien horrible que del gran susto hasta se les iba la juma y patas p’a qué te quiero, salían espantados y en todo aquel gran silencio de la noche de repente se escucha las grandes carcajadas que iban por toda la quebrada burlándose del bolo tunante. A los que los jugaba la siguanaba quedaban hasta torcidos de la cara y medios locos un tiempo, les decían hay que llevarlos para que les hagan remedios para quitarles el mal. Los amigos al saber que los había asustado a lo lejos les gritaban: “Ya te jugó la sucia”.

Nosotros entre risas y miedo disfrutábamos esos momentos únicos con los abuelos. Añorando en este tiempo, aquellas noches oscuras de miedo.

Bibliografia:

  • Anécdota de un Conchaguense.

Publicado por KeniaRovira

Soy Kenia Rovira Me considero una persona muy tranquila, Amo la Fotografia, me encanta hablar sobre historia y dar a conocer lo mejor de mi pueblo .Parte de la cultura de los Conchaguas se encuentra en las historias que se narran. Por cientos de años los abuelos de los abuelos han contado historias de nuestro pueblo y en esta oportunidad he creado este blog para dar a conocer la Riqueza de Historias, Culturas y Tradiciones que CONCHAGUA tiene. Espero que cada uno de ustedes viva conmigo todos estas historias y puedan compartirlas con sus familias y amigos. Dios los bendiga.

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